La
participación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT)
en la telemedicina se debió a una recomendación de la Conferencia
Mundial de desarrollo de las Telecomunicaciones celebrada en Buenos
Aires en 1994, en la que se invitaba a la UIT a estudiar el potencial
de dicha tecnología con objeto de satisfacer ciertas necesidades
sanitarias de los países en desarrollo.
Dicha
cuestión se asignó a un grupo de estudio, que dio cuenta de la
escasaexperiencia que tenían los países en desarrollo en el campo
de la telemedicina, y la necesidad de llevar a cabo ensayos prácticos
a fin de evaluar sus repercusiones de forma adecuada.
Salud
para todos en el siglo XXI es el título de la estrategia proyectada
por la
OMS
para la asistencia sanitaria mundial, y en ella se recoge
expresamente
una
Política para el empleo de la telemática en la atención de salud,
adoptada
oficialmente
en diciembre de 1997. Se acordaron 18 recomendaciones, en las
que
se alentaba a los estados miembros a examinar de qué forma las
técnicas
de
la telemedicina podrían ser útiles para la prestación de
asistencia sanitaria.
La
disparidad que existe en la distribución de la utilización de la
telemedicina
entre
el Norte y el Sur obedece a que no todos los países disponen de las
infraestructuras
informáticas y de comunicaciones adecuadas, incluyendo
Internet
y su aplicación más utilizada, la World Wide Web. Si bien ciertos
países
en desarrollo tienen acceso a Internet, no ocurre así en todo el
mundo,
ya
que en numerosos lugares no existen redes de telecomunicaciones de
apoyo.
En América del Norte y Europa, un gran número de importantes
centros
médicos e instituciones de enseñanza están conectadas a Internet,
y
permiten
el acceso a sus bases de datos médicos almacenados en formato
electrónico.
Los hospitales locales y los ambulatorios no han mostrado el
mismo
interés


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